He visto lo que no quiero, lo que no debo. He conocido mis reacciones en cada una de las ocasiones, me he quedado con la rabia en el estómago, en las vísceras. He gritado en silencio hasta el cansancio buscando justicia quizá... no, buscando elevar la voz de mi gente.
He sentido el dolor de mi pueblo cuando las autoridades les quitan la quietud todos los días, con violencia mi patria despavorida en la lucha contra quienes no debiesen tener la culpa. La impotencia de ser oprimidos por ser los débiles del cuento, pero más fuerte cantamos pues nuestras voces se acoplan y exigen al unísono Libertad.
Ancianos gastan sus últimos días esperando a un doctor -que permanece bebiendo café con sus intelectuales colegas- mueren en la desilusión que el estado regala, mientras sus familias les esperan con desayuno en casa. Resignación.
Hermosas las que luchan, con el cabello al viento, gritando lo que piensan -pues porque piensan- en estos tiempos, abrazando los árboles para no ser derribadas por los efectos de la agresión. Resistiendo con los ojos nublados, vomitando la molestia, concentradas en volver a sí.
Comienzan las piernas, a mandarse a sí mismas, corriendo de una máquina, corriendo del sistema.
Créelo, si te ha hecho sentido. Hazlo pues, si lo sientes.
diciembre 10, 2011
octubre 13, 2011
A pasitos cortos, con tonos pasteles.
Creo
ser quien vuela con suspiros, quien se hiperventila fácilmente con un par de
versos afables, quien no llora en público; no para demostrarse valiente, sino
para no encontrarse consigo misma mientras existe gente expectante. Quien
escribe fumando, quien lee fumando, quien camina fumando, quien fuma, y es
aquel cigarrillo que se consume a sí mismo y en conjunto con mis días, mis
pasiones, mis anhelos y que engrandece cada una de las frustraciones para luego
ser olvidadas. También quien disfruta de la amistad ante todo, quien perdona
sin mayores problemas, quien busca la simplicidad de lo cotidiano para ser
feliz, quien quiere a la vida y a quienes se la dieron, aquella que defiende a
su pueblo y a su gente con la fuerza que no posee, quien olvida de lo que es
capaz. Creo también, que aquella persona que en mi habita se esfuerza por ser
agradable, hasta con quienes no lo son.
-Hablando de lo que está más
allá de lo que la vista alcanza.-
Entrar
en tu sien, absolver todo tipo culpas, respirar en la inmensidad del abismo,
dolor instantáneo… ficción. Mi contradicción late en
mis vértebras y quiero borrar de mi memoria la amargura del ser.
Y de
pronto.
La
voz más dulce de estos años fervorosos,
Rebeldes,
intensamente violentos… a mi manera
Oigo
aquel clamor, tus manos apretando las mías.
Y
hondo respiro, tras tan agitada estar.
Las
plumas se estremecen y se aferran a la piel
Para
luego volar en estos aires enrarecidos
Por gritos
que exigen justicia
-Humillan
(nos)-
Un
verso me aprieta las entrañas,
Echo
al olvido todo aquello que adormece
Y el
suelo
El suelo
con un sinfín de valiosos recuerdos,
Me acoge
con calor… y sos vos.
Arranquemos,
pisemos fuerte el asfalto,
Que nuestros
ojos no se nublen y que
Nuestras
narices nos recuerden.
Lucha
conmigo compañera que
El porvenir
está en nuestros puños
Con fuerza,
sin cansancio.
Buenas
noches.
septiembre 06, 2011
Hoy with vous ♀
Y sentir el silencio al son de nuestros labios, mientras mis ojos, cerrados, están perdidos en aquella escena en que ella se fue, en que ellos se encontraron y en que yo no volví a ser yo.
Vuelvo a tu aliento tan rápido como puedo, te devuelvo aquel olor que en mis narices se impregnó tras estar más juntas de lo posible, tomo tu mano para que tiriten al unísono y se reencuentren luego de aquel abismo insonoro, incoloro, frágil, doloroso.
Dejé de estar sujeta a proyecciones y si bien, el Carpe diem no es lo mío, intento caminar con él de la mano, para no apurarme, para no equivocarme, para no olvidarte.
Y en tus ojos duerme la ultraterrena fantasía de mis pupilas, dejando en claro que la luz del día no es la que ilumina, es sino, tu furioso atardecer el que logra guiarme por aquel camino en que mi destino y fin es el más tenue, el más cálido. Contigo, alma febril, mía, de mí.
El resplandor de la nieve en la cima de una montaña, cuenta cuán lejos se siente, mas es el mar el que a gritos pide ser atendido, como un niño sin padres, desprotegido, vulnerable, débil. Solo.
Es así que cada paso lo siento en las entrañas, en mis manos se esconden las ansias de quedarme y mi estómago, agotado de enviar señales, se resigna y asume que la dirección tomada no ha sido la correcta y no lo entiendo, no lo oigo.
Me alejo de ti sin saber el porqué, y esta distancia ya no es solo física puesto que comienzo a olvidar tu olor. Y no quiero.
Caminando voy, cabizbaja, intuyendo un suceso infeliz, sin embargo, esperado. Y ahora es el momento en que la necesidad de un abrazo está latente pero la disposición a pedirlo no es suficiente. Que nazca, que surja, que fluya. Lo espero.
-Creí en los sueños, olvidé la realidad. Aquí existo, sin siquiera estar.-
Vuelvo a mí, sin haberlo pensado, pateo vidas, mentes, golpeo con la mirada, quiebro con las palabras, pero soy yo, de nuevo, solitaria contigo, viviendo lo imposible, soportando lo peor.
Bu-enas night.
Vuelvo a tu aliento tan rápido como puedo, te devuelvo aquel olor que en mis narices se impregnó tras estar más juntas de lo posible, tomo tu mano para que tiriten al unísono y se reencuentren luego de aquel abismo insonoro, incoloro, frágil, doloroso.
Dejé de estar sujeta a proyecciones y si bien, el Carpe diem no es lo mío, intento caminar con él de la mano, para no apurarme, para no equivocarme, para no olvidarte.
Y en tus ojos duerme la ultraterrena fantasía de mis pupilas, dejando en claro que la luz del día no es la que ilumina, es sino, tu furioso atardecer el que logra guiarme por aquel camino en que mi destino y fin es el más tenue, el más cálido. Contigo, alma febril, mía, de mí.
El resplandor de la nieve en la cima de una montaña, cuenta cuán lejos se siente, mas es el mar el que a gritos pide ser atendido, como un niño sin padres, desprotegido, vulnerable, débil. Solo.
Es así que cada paso lo siento en las entrañas, en mis manos se esconden las ansias de quedarme y mi estómago, agotado de enviar señales, se resigna y asume que la dirección tomada no ha sido la correcta y no lo entiendo, no lo oigo.
Me alejo de ti sin saber el porqué, y esta distancia ya no es solo física puesto que comienzo a olvidar tu olor. Y no quiero.
Caminando voy, cabizbaja, intuyendo un suceso infeliz, sin embargo, esperado. Y ahora es el momento en que la necesidad de un abrazo está latente pero la disposición a pedirlo no es suficiente. Que nazca, que surja, que fluya. Lo espero.
-Creí en los sueños, olvidé la realidad. Aquí existo, sin siquiera estar.-
Vuelvo a mí, sin haberlo pensado, pateo vidas, mentes, golpeo con la mirada, quiebro con las palabras, pero soy yo, de nuevo, solitaria contigo, viviendo lo imposible, soportando lo peor.
Bu-enas night.
Extrañezas conocidas.
Existen varios tipos de personas, entre ellas las que quieren hacer daño y las que son dañadas. Entiendo bien que esta realidad se basa en sobrepasar dolores y desventuras mas, ¿será necesario el daño producido por personas que están conscientes de ello?
Ayer me dormí entre plumas mirando el techo, imaginando un cielo, un paraíso, en él no estaba sola sin embargo la compañía no estaba completa. Porque hay seres que solo puedes tener a tu lado en la Tierra pues no alcanzan para algo mejor. En ese instante oí a las estrellas murmurar, hablaban de un cielo insuficiente, que no satisfacía ni la más mínima necesidad. Una de ellas contaba que no todas las estrellas eran leales a sí mismas y que el sol, el sol no era más que la imagen del más traicionero ser que habita la galaxia.
Curioso es como ese modelo se repite aquí, en nuestro espacio mundano. Amigos tengo por cientos, decía la admirable Violeta Parra, pero aquel centenar se trataba del viento, las alturas, las honduras, el aire, el fuego... amigos confiables, conocidos, necesarios.
Tenía una fina espina en la garganta, con ella escribo y rasgo el papel, de manera delgada, profunda. Cuando dejo de usarla, la vuelvo a guardar, me he acostumbrado a vivir con ese malestar en las vísceras, en las vértebras, y desde luego, en mi garganta. Es que ya nadie tiene consciencia de sus actos, las relaciones se han vuelto superfluas, con falta de intensidad y peor aun, falta de real afecto. Es penoso tener que arreglar aquellas relaciones con ayuda de algún tercero, pues jamás fueron capaces {Fuimos} de establecer una comunicación más sólida, me da vergüenza mirarlos, me entristece hablarles y me duele que no existan buenos momentos, ni ayer, ni hoy y quizá mañana, tampoco.
-Quiero una familia... con todo lo que conlleva-
"Que pena siente el alma ♪"
Buenas...
Tenía una fina espina en la garganta, con ella escribo y rasgo el papel, de manera delgada, profunda. Cuando dejo de usarla, la vuelvo a guardar, me he acostumbrado a vivir con ese malestar en las vísceras, en las vértebras, y desde luego, en mi garganta. Es que ya nadie tiene consciencia de sus actos, las relaciones se han vuelto superfluas, con falta de intensidad y peor aun, falta de real afecto. Es penoso tener que arreglar aquellas relaciones con ayuda de algún tercero, pues jamás fueron capaces {Fuimos} de establecer una comunicación más sólida, me da vergüenza mirarlos, me entristece hablarles y me duele que no existan buenos momentos, ni ayer, ni hoy y quizá mañana, tampoco.
-Quiero una familia... con todo lo que conlleva-
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| Y desde la rabia, pienso, me hablo, odio, desagrado, asco. |
"Que pena siente el alma ♪"
Buenas...
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